procrastinación

Del verbo procrastinar: yo procrastino, tú procrastinas, él procrastina

Cuántas veces has dejado para el último momento algo que tenías que hacer y te has sentido fatal durante todo ese tiempo. ¿Lo haces siempre o ante determinadas tareas?, ¿Eres más de procrastinación o de postergación?

Conocerás a procrastinadores/as confesos. Incluso puede que tú seas uno/a de ellos. Yo misma considero que procrastino mucho, pero luego realicé varios test de procrastinación y resultó que estoy en la media tirando a lo bajo. Vamos, que postergo las tareas que menos me gustan pero termino haciéndolas en tiempo y forma.

En general, las personas solemos establecernos metas a corto, medio y largo plazo. Donde hay una tarea por hacer y un tiempo para conseguirlo. La procrastinación consiste en la tendencia generalizada a aplazar el inicio y/o finalización de tareas planificadas para ser realizadas en un tiempo determinado. Esta tendencia suele acompañarse de malestar subjetivo y no sólo es una cuestión de baja responsabilidad y gestión del tiempo, sino que supone un problema de autorregulación a nivel cognitivo, afectivo y conductual.

Sin embargo, lo que muchos pensamos que es procrastinación en realidad es un aplazamiento o demora, porque no subyace ese malestar por no estar haciendo lo que se supone que debería de estar haciendo. Y es importante que empecemos a saber si lo nuestro es procrastinación, o si, por el contrario, estaríamos hablando de alguien que tiende a postergar tareas.

Por tanto, la procrastinación designa un problema relacionado con la intención de realizar una tarea y una frecuente falta de diligencia ya sea para empezarla, desarrollarla o finalizarla. Este proceso generalmente se acompaña de sentimientos de inquietud y abatimiento y sus consecuencias sólo se observan a largo plazo. En conclusión, no todas personas que aplazan la realización de tareas, son procrastinadoras, asegún afirma el estudio “Procrastinación: una revisión de su medida y sus correlatos”.

Es más, las personas que se ven a sí mismas como procrastinadoras a menudo desean reducir ese comportamiento estableciendo objetivos realistas y plazos para completar las tareas en un marco de tiempo razonable, pero generalmente siempre se subestima el tiempo necesario para llevarlas a cabo (Ariely & Wertenbroch, 2002), sobreestimándose también los estados motivacionales futuros para realizar la tarea (Uzun, Ferrari, & LeBlanc, 2018).

¿Cómo procrastinas?

¿Cuántas veces te has propuesto no hacerlo a última hora? Te haces listas de cosas por hacer, utilizas aplicaciones de productividad e incluso te animas con la Matriz de Eisenhower. ¿Resultado? Pues tranquilo/a porque la procrastinación es compleja e influyen elementos como procesos cognitivos, emocionales y conductuales, además del factor temporal para concluir la tarea. Vamos, que influyen muchas más cosas que la gestión eficaz de tu tiempo.

Los últimos estudios recogidos por Juan Díaz-Morales, “Procrastinación: Una Revisión de su Medida y sus Correlatos” Apuntan a que existen varios tipos de procrastinación:

  • Generalizada y situacional: una persona puede posponer tareas o actividades en un área de su vida, pero no en otras.
  • Indecisión: englobaría los procesos cognitivos relacionados con el retraso voluntario del inicio y/o finalización de tareas. Estaría relacionado con la indecisión, la falta de puntualidad y la falta de planificación. Los/as procrastinadores/as pueden llegar a crear excusas para justificar por qué no se centran en la realización de una tarea (“me surgió un asunto familiar importante”), conductas de auto-sabotaje (“necesito una impresora para hacer esto y como no tengo…”) así como conductas de infravaloración del yo (“es que no creo que pueda ser capaz de hacerlo”).
  • Evitación: las personas posponen las cosas para evitar ciertos resultados y situaciones.
  • Activación: se genera una falsa sensación de control y emoción por el mero hecho de retrasar la tarea. La persona cree que puede esperar hasta el último minuto y realizar la tarea “en tiempo”, aunque la investigación de Ferrari en 2001 demostró que están equivocados los que piensan que “trabajan mejor bajo presión”.

Pero no estamos solos

El 15% de los hombres y mujeres adultos pueden considerarse procrastinadores crónicos, es decir, que se retrasan innecesariamente en tareas relevantes independientemente de la situación y del entorno.

Los demás, nos vemos más o menos afectados. El 85% de los seres humanos adultos procrastinamos en mayor o menor medida. Sabemos que tenemos que hacer una tarea, pero no tenemos la motivación necesaria para realizarla dentro del intervalo de tiempo deseado, tal y como apuntaron Ackerman y Gross en 2005.

Aquí entraríamos en el capítulo de motivaciones. Qué nos motiva, cuál es nuestro estilo motivacional y cómo podemos potenciarla. Pero eso es otro post.

Aún hay más

Si quieres saber cuán procrastinador/a eres, te proponemos que hagas los siguientes tests desarrollados por diferentes académicos y que son utilizados para determinar el grado de procrastinación de las personas.

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