Escribir a mano

Desarrolla tu Inteligencia emocional con el uso de la narrativa

En 1944 se realizó un estudio en el que se pedía a un grupo de personas que vieran una película con formas geométricas. A uno de los grupos se le pidió que describieran las acciones, a un segundo que interpretara los movimientos de dichas figuras. El resultado fue que todos los alumnos- a excepción de 1 del grupo primero y 2 del grupo segundo- dotaron a las formas geométricas con rasgos humanos. De esta manera, el círculo estaba “preocupado”, el triángulo estaba “furioso”.

Y esto no es nada extraño para el común de los mortales. Si tienes una mascota es bastante probable que le pongas voces y le contestes como si fuera un humano. Como seres humanos, necesitamos, sí o sí, entender lo que sucede a nuestro alrededor y para ello, tendemos a construir historias que le den sentido. Nuestros cerebros están diseñados para pensar y comunicarse con historias, no con datos. Por este motivo construimos historias donde no existen previamente solamente para entender qué sucede y recordar lo acontecido.

Dado que estamos programados para pensar en historias, la capacidad de reconocerlas y usarlas para comunicarnos es invaluable. Si te quedan dudas, existen investigaciones que apuntan a que los que utilizan técnicas narrativas-storytelling- para comunicarse son percibidos como más atractivos, persuasivos y se sienten más felices y sus niveles de estrés son más bajos. Aquí tienes un buen motivo para empezar a formarte en storytelling 😉

Entonces, ¿cómo puedes utilizar exactamente el storytelling a tu favor? Una forma muy interesante y útil es que utilices la técnica narrativa como una estrategia para potenciar tu inteligencia emocional.

¿Qué relación existe entre narrativa y la inteligencia emocional?

La técnica narrativa en tu proceso de comunicación influye en las cuatro habilidades básicas de la inteligencia emocional:

Autoconciencia: Las historias que nos contamos a nosotros mismos dan forma a lo que somos y a lo que creemos que somos capaces de hacer.

Autocontrol: Al remodelar las historias que te cuentas a ti mismo, puedes mejorar tu motivación y felicidad.

Conciencia social: Las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre otras personas pueden ser erróneas porque están basadas en sesgos, prejuicios o estereotipos. Para evitarlo, aprende a reconocer cuándo estás creando una historia basada en datos, cuando en suposiciones o juicios.

Gestión de relaciones: cómo te relacionas con los demás depende de cómo interpretes y crees historias sobre ellos, además de cómo te interpretes a ti mismo.

Ahora, veamos cómo puedes usar la narrativa para tu Inteligencia emocional:

Autoconciencia: Aprende a identificar, reconocer y comprender las historias que te cuentas a ti mismo. Es lo que denominamos comunicación intrapersonal. Constantemente creamos historias sobre nosotros mismos. Estas historias afectan cómo nos pensamos, cómo pensamos sobre los demás y cómo reaccionamos ante el mundo que nos rodea. Al aprender a reconocer las historias que te cuentas a ti mismo y por qué las cuentas de la forma en que lo haces, puedes aumentar tu autoconciencia.

Ejercicio para potenciarlo: Escribe en un diario las historias que te cuentas a ti mismo. Reserva en tu agenda quince minutos todos los viernes por la tarde durante el próximo mes. Durante esos quince minutos, responde cada una de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál fue el reto al que me enfrenté esta semana?
  • ¿Qué historia me estaba contando a mí mismo sobre mi capacidad para manejar ese reto?
  • ¿Qué comportamiento estaba teniendo con la historia que me estaba contando a mí mismo? Nombra ejemplos específicos.
  • ¿Puedo pensar en otros comportamientos que cuenten una historia diferente? Nombra ejemplos específicos.
  • ¿Para qué podría estar contándome a mí mismo esta historia?

Autocontrol: Controla tu diálogo interno para remodelar tus historias

Si la autoconciencia consiste en reconocer las historias que nos contamos a nosotros mismos, el autocontrol consiste en remodelar esas historias. ¿No te has parado a pensar en lo rápido que nos contamos cosas negativas a nosotros mismos cuando ocurre o hacemos algo “malo”? Estamos neurobiológicamente programados para entender cada error. Necesitamos darle sentido lo más rápido que podamos y para ello nos contamos historias, de esta manera nuestro cerebro se recompensa químicamente liberando neurotransmisores como oxitocina y serotonina que nos calman u hormonas como el cortisol que nos estresan aún más.  La única manera de interrumpir esas historias dañinas es detenerse y preguntarse: ¿Qué historia me estoy contando a mí mismo en este momento?

Una de las mejores maneras de hacer esto es observar y reformular tu diálogo interno o comunicación intrapersonal. El diálogo interno negativo tiende a tratar con absolutos («yo siempre» o «soy un idiota»). Si eres capaz de reconocer tu diálogo interno podrás reformularlo positivamente.

Estos son algunos ejemplos de reformulación de pensamientos negativos:

«Soy idiota» → «Cometí un error y aprendí de él».

«Soy malísimo/a haciendo presentaciones.» → «He aprendido mucho sobre lo que se necesita para hacer una buena presentación.»

Ejercicio para potenciarlo: Practica identificar y reformular tu diálogo interno. Reflexiona y escribe un ejemplo de diálogo interno negativo. Escribe un ejemplo que surja con frecuencia y, a continuación, reescribe un pensamiento positivo.

Conciencia social: Aprende a reconocer y comprender las historias que te cuentas a ti mismo sobre los demás. La conciencia social depende de las historias que nos contamos a nosotros mismos sobre los demás y que dictan nuestra capacidad de empatizar con ellos y entender de dónde vienen. Al igual que la autoconciencia, la mejor manera de desarrollar tu conciencia social es reconocer y comprender las historias que te cuentas.

Ejercicio a realizar: Escribe en un diario sobre las historias que te cuentas a ti mismo. Agenda quince minutos todos los viernes por la tarde durante el próximo mes. Durante esos quince minutos, responde cada una de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál fue la historia que me conté a mí mismo sobre X persona esta semana? Trata de elegir a alguien con quien trabajes.
  • ¿Qué comportamiento destaco en relacióna la historia que me estaba contando a mí mismo? Nombra ejemplos específicos.
  • ¿Puedo pensar en otros comportamientos que cuenten una historia diferente? Nombra ejemplos específicos.
  • ¿Es mi historia de alguna manera crítica? ¿Estoy haciendo alguna suposición?
  • ¿Para qué podría estar contándome a mí mismo esta historia?

Gestión de relaciones: utiliza la narrativa para ser más persuasivo, pero no para manipular. Recuerda que la narrativa nos ayuda a recordar, por tanto, utiliza sabiamente esta táctica para potenciar tu comunicación interpersonal.

Puesto que la narrativa puede ayudarte a comunicar tus ideas de forma más memorable, los datos complejos, ideas y comportamientos determinados pueden tomar vida gracias a una buena táctica narrativa. Puede ayudarte a ser más motivador, visionario y emocionalmente resonante cuando actúes como líder. Tu comunicación interpersonal depende de tu comunicación intrapersonal, es decir, qué te dices a ti mismo está directamente relacionado con cómo te comunicas con los demás.

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