Audiencia ante una ponencia

¿Eres un ponente o un storyteller?

La Marcha sobre Washington en 1963 supuso un cambio en los derechos civiles en Estados Unidos. Hasta allí llegaron, de todos los estados, cientos de personas para reivindicar la libertad y el trabajo en la población afroamericana. Allí, cerca de 300.000 personas pudieron escuchar en directo el discurso de Dr. Martin Luther King, I Have a dream.

El Dr. Luther King no tenía Power Point, ni Power BI para mostrar las gráficas de cómo la población negra estadounidense era tratada. Le bastó con contar una historia en la que él mismo era el protagonista, instaurando la esperanza en un país mejor, sin violencia, y poniendo de relieve la Constitución americana. Hoy, I have a dream es uno de los discursos históricos más importantes, junto con el de Winston Churchill, “sangre, sudor y lágrimas”, el de Abraham Lincoln en Gettysburg, etc.

Ninguno de ellos tuvo herramientas para hacer presentaciones o visualizaciones o acceso a fotografías ilustrativas o videos explicativos. Y sus discursos aún resuenan en el imaginario de las personas de todo el mundo.

Esto lo que nos dice es que hay que comprender la diferencia existente entre presentar y contar, entre decir y narrar; y esta comprensión te proporcionará la habilidad de vincularte con tu audiencia y moverla a la acción.

Las siguientes estrategias te ayudarán a marcar la diferencia la próxima vez que tengas que hacer una presentación. Toma nota:

Los storytellers crean una narrativa, no solo escriben en PowerPoint

Si quieres vincularte con tu audiencia tienes que contar una historia y, reconozcámoslo, la gran mayoría ni se nos pasa por la cabeza utilizar la narrativa. Lo que se suele hacer es abrir el software de presentaciones a elección y plantamos datos con forma de información rellenando la plantilla que pone título y texto.

Se nos olvida que una historia es una serie de eventos contados a través de palabras y/o imágenes. La historia tiene un tema principal, elementos que atraen la atención, malos y buenos y un final que puede ser o no ser satisfactorio para el que la escucha. Y esto, cuando pones un montón de listas, iconos o gráficas no ocurre.

Antes de abrir el software para presentaciones escribe en papel qué quieres decir y hazlo como si estuvieras contando una historia a alguien. Puesto que normalmente las personas no hablamos usando los famosos bullets, no uses listas a menos que sea total y absolutamente necesarias. En su lugar, escribe frases completas con sujeto, verbo y predicado. Un ejemplo de esto es hacer pequeños storyboards o esquemas con los temas que quieres tratar y cuando lo tengas, entonces ilustra con imágenes y vídeos.

Los storytellers utilizan imágenes, los ponentes, texto

Tú eres la persona que está contando la historia. Utiliza imágenes que refuercen lo que quieres decir y no te limites a poner texto y gráficas y a leerlas. Las imágenes complementarán tu historia y esta combinación permite que el proceso de aprendizaje sea más rápido. Una vez se combinen las imágenes con tu historia de forma efectiva y promuevas el aprendizaje, será más fácil que tu audiencia pase a la acción.        

Los storytellers humanizan los datos

A nuestro cerebro le cuesta comprender los grandes números. Los datos son abstractos hasta que los dotamos de vida poniéndolos en contexto para la audiencia; de esta manera las personas podrán entender qué les están contando los datos.

Puedes empezar personalizando los datos, creando una especie de buyer persona que te ayude a contar qué beneficios tiene tu tecnología. Al fin y al cabo, toda tecnología tiene como finalidad mejorar la vida de las personas, como puede ser un software nuevo para hacer currícula, o implantar un sistema IoT en una cadena de suministros. Otorga una personalidad a tus datos. Cuéntales la historia de cómo a Pepe y Laura le ha cambiado la vida el uso de X tecnología y haz que tu audiencia conecte con Pepe y Laura.

La próxima vez que tengas que hablar sobre un dataset, ponle cara.

Los storytellers sorprenden a su audiencia, no son predecibles

¿Cuántas veces has estado en una presentación que te ha causado algún tipo de emoción y que esta no sea puro aburrimiento? Morimos por aburrimiento en la gran mayoría de las presentaciones a las que asistimos (o damos) y si son corporativas, aún más. No nos permitimos explorar nuevas formas de comunicarnos, utilizar diferentes estrategias para lograr nuestro cometido: informar e impulsar una toma de decisiones. Principalmente, ante clientes y en reuniones corporativas asumimos un rol en el que nos da miedo improvisar, utilizar vídeos, imágenes o incluso jugar con nuestra paralingüística y dar vida a nuestra presentación, aunque los datos demuestren que una buena historia puede cambiar el curso de la Historia.  Suena poco profesional, ¿verdad?

Una de las presentaciones de productos más conocida es la del iPod, cuando Steve Jobs extrajo un artefacto de su bolsillo diciendo “1000 canciones en tu bolsillo”. No necesitó de grandes aspavientos, ni hacer humor burdo. Un gesto, una pose, un movimiento y una frase estudiada fueron suficientes.

No siempre podremos sacar nuestro producto de nuestro bolsillo, pero recordemos que el cerebro presta atención a lo novedoso, le hace salir de su monotonía y romper patrones. Así que, la próxima vez haz o di algo que no se esperen.

Un storyteller practica en voz alta.

Sucede que cuando cuentas una historia, tienes diferentes tácticas a implementar durante tu presentación y saber elegirlas en cada momento requiere de preparación. La mayoría de las presentaciones se olvidan porque los presentadores olvidan que están actuando, no presentando. Una gran presentación informa, inspira, involucra y entretiene. En otras palabras, tiene una parte de interpretación y debe ensayarse como tal.

Si estás leyendo esto seguramente seas de los que lee las dispositivas en silencio mientras repasas. Los storytellers, por su parte, ensayan en voz alta. Calculan donde hacer una pausa, cierto gesto o movimiento que afiance su mensaje. Variarán su tono, velocidad y ritmo al hablar para incentivar la novedad en el cerebro de los oyentes.

Si un storyteller tiene pensado hacer la presentación de pie, la ensayará de pie, perfeccionando su comunicación verbal y no verbal. Si por el contrario es una presentación online, actuarán como si estuvieran presencialmente ensayando delante de la pantalla.

En otras palabras, los storytellers practican, practican y practican.

Y sin embargo, todo esto te puede

Lo cierto es que estas técnicas pueden ser abrumadoras para algunas personas y se sientan incapaces de adoptar el rol de narrador, ya sea porque sienten vergüenza, porque consideran que estaría mal visto en su entorno laboral o porque creen que no tienen las habilidades para influenciar, impactar y emocionar. Lo bueno es que las habilidades pueden ser aprendidas.

Cuando te veas a ti mismo como un narrador, las prestaciones que hagas y que verá tu audiencia, cambiarán, y utiliza el software de presentaciones para que te presten atención y retengan el mensaje que quieres darles.

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