el poder de añadir el todavía a tus pensamientos

El poder de añadir “todavía” a tus pensamientos

Todos, en alguna manera, creemos que no podemos hacer algo, aprender algo nuevo. Muchos consideran que han nacido con un conjunto de habilidades y que de ahí no las puedes mover. “no soy bueno/a en matemáticas”, “soy incapaz de aprender un nuevo idioma”, “hacerme un jersey a ganchillo excede mis capacidades”, son algunas de las frases que oímos en nuestro entorno o, incluso, de nosotros mismos.

Sin embargo, ¿qué ocurriría si a esas frases le añadimos un “todavía”? Podríamos decir “no hablo ningún otro idioma salvo el español, todavía”, “No se hacer un jersey a ganchillo, todavía”. El significado de la frase cambia por completo, dándonos una oportunidad para poder solventar ese problema que creemos irresoluble.

José Antonio Marina recoge en su libro “La selva del lenguaje” cómo el lenguaje permite la comunicación con nosotros mismos, la base de nuestro comportamiento voluntario. La forma en la que nos expresamos, tanto cuando hablamos como cuando escribimos, dice mucho de cómo somos como personas, el tipo de sociedad a la que pertenecemos, nuestros complejos, opiniones y creencias. Nuestra forma de expresarnos nos sitúa en el mundo porque nos define dentro de él.

De manera consciente o inconsciente, nuestros pensamientos nos afectan y cómo algo tan simple como añadir “todavía” puede tener un profundo impacto en nuestra forma de mejorar. Aquí entraríamos en lo que Carol Dweck definió como “Mentalidad de crecimiento”. Esta mentalidad de crecimiento es la que nos permite aprender de los errores, iniciar la motivación y estar en continua mejora.

Si nuestros pensamientos pueden llegar a condicionar nuestro comportamiento es por las creencias. Ya sean conscientes o inconscientes, las creencias condicionan nuestros logros. Es decir, nuestra mentalidad nos impulsa o impide lograr desplegar nuestro potencial.

Para ello, Dweck establece la dualidad de la mentalidad, entre fija o en crecimiento y se puede aprender a cambiar la primera por la segunda. Este cambio hacia una mentalidad en crecimiento, nos va a permitir desarrollar el gusto por el aprendizaje, más que demostrar una y otra vez, lo genial que somos.

Infografía sobre las dos mentalidades de Carlos Dweck, mentalidad de crecimiento y fija

¿Cómo se consigue una mentalidad en crecimiento?

Seguro que habrás oído más de una vez que lo importante es el esfuerzo en conseguir algo y que si no se consigue, no pasa nada. En parte es cierto. Hay que saber calibrar bien el esfuerzo que vamos a emplear y el objetivo marcado, qué recursos voy a necesitar conseguir y de cuáles dispongo. Si no se produce esta balanza entre esfuerzo y logro, la motivación se irá, crecerá la frustración y nos conformaremos con el “al menos, lo he intentado”.

Por tanto, si se quiere pasar de una mentalidad fija a una en crecimiento o dinámica, es desarrollar la habilidad de fijarte al objetivo y, si alguna de las acciones que estás llevando a cabo no te funciona, cambiar la acción, adaptarte al contexto y aprender de los errores cometidos.

Pongamos por ejemplo hacer un jersey a ganchillo. Para una persona que se decía a sí misma frases como “soy muy torpe con las manos por lo que me es imposible hacer un jersey a ganchillo” estaría en una mentalidad fija, como diría Carol Dweck. Si a esa frase le añadimos “todavía” nos estará enfocando hacia una mentalidad de crecimiento, a que la persona pase de creer firmemente que es torpe y no es capaz de coger una aguja de ganchillo a una persona que se compra un set de ganchillo y empieza a mirar videos. “No soy capaz de hacer un jersey a ganchillo, todavía. Para hacerlo necesitaré agujas, lana, muchos vídeos y tiempo”.

Aquí, la persona estaría en una mentalidad de crecimiento, es decir, no permitiendo que sus creencias y lenguaje empleado le limite a conseguir un objetivo si este está bien calibrado.

Siguiendo con el ejemplo anterior, la persona empieza a ver videos y a practicar en su tiempo libre. Hay días que se frustra porque no hay manera de que le salga un tipo determinado de punto y lo deja repitiéndose para sí que no es capaz (mentalidad fija) pero al día siguiente, decide que necesita ver más videos de cómo se hace ese punto a ganchillo y al cabo de los meses tiene su primer jersey (mentalidad crecimiento).

Este logro conseguido por algo que durante toda su vida ha creído como imposible, le hace ver que pueda enfrentarse a los problemas, buscar soluciones y aprender por el camino. Es más, este aprendizaje nuevo le ayudará a enfrentarse a la vida de otra manera.

Cuando creas que no puedes hacer algo, añádele “todavía” y nos cuentas el resultado.

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