Historias de datos cómo aplicar storytelling a tu experiencia profesional

Personal Storytelling: cómo aplicar storytelling a tu experiencia profesional y que llame la atención

A veces puede resultar difícil describirse profesionalmente. En mi caso, si explico que ahora me dedico al mentoring en comunicación y que ayudo a las personas a que desarrollen su talento para comunicar a través del desarrollo personal, la gente mira extrañada y con curiosidad.  (El mentoring profesional es aún un concepto confuso entre la gran mayoría y toca explicarlo porque difiere del coaching). Por eso, he escrito este artículo que te ayudará a descubrir cómo aplicar storytelling a tu experiencia profesional.

Personal storytelling

Así que, aquí va un ejemplo de lo que es una historia personal, cómo transité del periodismo a la mentoría, pasando por la narración de historias. Espero que te sirva de inspiración para cuando tengas que enfrentarte a la pregunta: “y tú, ¿A qué te dedicas? / ¿cuál es tu experiencia? / ¿qué haces?”.

Esta historia tiene una estructura aristotélica, y la técnica narrativa utilizada es “sparklines”. He separado cada una de las partes para poder centrarme en aclarar qué quería decir en cada apartado y que tuviera coherencia con lo anterior. Y le he dado un toquecillo para que conozcas cómo aplicar storytelling a tu experiencia profesional.

Érase una vez un viaje profesional que desafiaba las convenciones. Mi camino se desvió del mundo familiar de la comunicación hacia el enigmático reino de la inteligencia artificial en 2015. Al adentrarme en este territorio desconocido, llevaba conmigo la pasión por contar historias, una llama que iluminaría mi camino.

El reto era doble. En primer lugar, me enfrenté a una pregunta desconcertante: “¿Qué hace realmente un data storyteller?”. A muchos les parecía una función abstracta, una mezcla elusiva de números,gráficos y presentaciones en Power Point. Pero yo sabía que no era así. Comprendí que los datos tenían historias que contar: historias de crecimiento, patrones y verdades ocultas que esperaban ser desveladas.

En segundo lugar, quería fusionar dos ámbitos aparentemente dispares: el mentoring y la comunicación. ¿Cómo podía entrelazar estos hilos? La respuesta estaba en la comunicación centrada en la persona, el arte de conectar con los individuos a un nivel profundo. No se trataba solo de datos; se trataba de entender a las personas, sus miedos, aspiraciones y sueños. Y cómo éstos les podrían ayudar a comunicarse efectivamente.

Y así, me transformé. Me convertí en Data translator o data storyteller. ¿Mi misión? Descifrar el críptico lenguaje de los datos y traducirlo en relatos que resonaran. Hacía las preguntas adecuadas a los equipos de datos y las convertía en historias que cautivaban por igual a CEOs, Managers y mentes curiosas.

Pero había algo más. Llevaba el sombrero de mentora, un faro para quienes navegaban por el desierto de los datos. Les guiaba hacia el conocimiento de sí mismos, ayudándoles a ver más allá de las hojas de cálculo. Juntos, tendimos un puente entre la jerga técnica y la conexión humana.

Mi marca no se basaba solo en la experiencia, sino también en la personalidad. Enseño con autenticidad, inyectando humor a conceptos complejos. ¿Por qué? Porque la risa abre las mentes. Desarma la resistencia e invita a la curiosidad. Así que, en los salones sagrados de la IA, hago bromas y utilizo metáforas divertidas, desmitificando algoritmos y haciéndolos bailar a nuestro son.

¿Y adivina qué? Mi marca resonó. Los ejecutivos se volcaron en su cambio, hambrientos de ideas envueltas en ingenio y nuevas maneras de comunicar. Los equipos adoptaron la narración de datos, dándose cuenta de que los números no eran fríos ni planos: eran personajes de una gran historia. Y mientras mentorizaba, vi cómo se iluminaban los ojos de mis mentees: la chispa de la autoconciencia se encendía en cada individuo.

Así que aquí estoy: una comunicadora convertida en narradora de datos, una mentora aficionada al buen humor. ¿Mi marca? Es una constelación: un tapiz de educación, liderazgo y risas. Y cuando miro hacia delante, veo más historias que esperan ser contadas, más mentes que esperan despertar. Mejores relaciones humanas.

En el vasto universo de la IA, donde los datos se arremolinan como polvo de estrellas, recuerda esto: Cada número tiene una historia. Cada persona tiene una voz. Y juntos, crearemos una narrativa que resonará a través de las galaxias.

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